Dios Confirma

Unas semanas atras mi esposo y yo nos fuimos de paseo a un pueblo cerca del que vivimos y llegamos a este lugar. No era la primera vez que habíamos estado allí, sino que en una ocasión anterior habíamos llegado allí por casualidad.

Vimos un edificio con un reloj muy grande y del otro lado un parque. Nos estacionamos y de repente nos dimos cuenta de que era una universidad cristiana. Bajamos del auto y empezamos a tomar fotos y a caminar por entre las calles de aquel sitio.

Había biblioteca, centro de convenciones, canchas deportivas, en fin, un sinnúmero de edificios. De momento mi esposo se detiene para tomar fotos de aquel pintoresco lugar. Frente a nosotros se encontraba una capilla y mientras mi esposo empieza a preparar su cámara viene a mi un peculiar recuerdo.

Hacia como seis o siete años atrás nos encontrábamos en la cuidad de Phoenix Arizona de visita. Al llegar al Lobby del hotel en donde nos hospedariamos mi esposo le pregunta a la persona que le atendió si había una Iglesia para poder ir en la noche. Al lado de nosotros había un grupo de personas y de entre ella un señor se acerco a mi esposo y le dijo que ellos estaban allí porque se estaba celebrando una convención y le dio la dirección del lugar.

Subimos a nuestra habitacion. Descansamos un poco luego nos alistamos y nos dirigimos a la dirección que nos habían dado. No encontramos a nadie conocido ni nadie nos conocía a nosotros. Nos sentamos y cuando miramos al predicador pues era la misma persona que nos habíamos encontrado en el lobby.

El tema de la predicación era sobre los sueños rotos o los sueños muertos y del poder de la resurrección.  Al terminar pase al frente para que me ministraran y una señora puso sus manos sobre mi cabeza y empeze a dar vueltas y vueltas y vueltas. Puedo decir que estuve allí varios minutos y al incorporarme me dirigí muy serenamente hacia mi asiento.

Al recuperarme de ese extasis estaba yo allí frente aquel edificio con deseos inmensos de oír palabra de Dios, pero sentimos que no estábamos vestidos adecuadamente y decidimos no entrar. Seguimos nuestro camino y entre foto y foto me percate de que al pie de un edificio había una placa. Y en la placa un texto bíblico. Yo sabia que aunque no habia podido entrar al templo esto de alguna manera iba a ser significativo para mi.

Al llegar a nuestro auto apresuradamente busque mi biblia y lei el texto que habia visto. Este se encuentra en el salmo 90:17. “Sea la luz de Jehova nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras manos confirma sobre nosotros; si la obra de nuestras manos confirma”.

Bendiciones!